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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Equipaje olvidado: el búlgaro de Stephans Platz

La calle Graben, cerca de Stephans Platz, en Viena, es una de las calles peatonales caracterizadas por sus establecimientos comerciales que ofrecen ropa, relojes y todo tipo de accesorios de precios elevados. Entre lo ostentoso de las tiendas, los edificios perlados y pulcros y las cascadas de lucecitas colgadas a lo largo y ancho de las calles, contrastan los músicos callejeros que se instalan en puntos a distancias acústicamente razonables los unos de los otros.

Así me topé con un guitarrista de esos que tocan música para atardeceres, con una operetista que cada determinado tiempo comenzaba a "fallar" al estilo robotina, como incitando a los paseantes a cooperar con algunas monedas para que el recital continuara; con un arpista que cantó en algún momento "Kids", de MGMT y con otros a los que en verdad ya no puse tanta atención luego de escuchar a Muzafer el búlgaro. De él grabé todo su recital.

Es un hombre barbado, probablemente en la segunda mitad de sus cincuenta, con gorro negro, y una voz aguardentosa pero a la vez potente y entonada con la que se jacta de cantar en turco, alemán, búlgaro, árabe e italiano. Su destreza con las seis cuerdas vinieron a completar su pequeño espectáculo que atrapó durante más de 10 minutos a unas 6 personas. (habré contado unas 50 entre las que se detenían para escuchar al menos una canción en distintos momentos).





Creo que en su mayoría tocó covers de música que jamás había escuchado con atención en mi vida. Sólo ubiqué "House of the rising sun", pero fue la ejecución menos afortunada (también por ahí menciona a Gipsy Kings). El resto de las canciones son alaridos con notas sostenidas y estilo flamenqueado en la lira. 

Disfruten su concierto. 



Sobre "Equipaje olvidado"

Todo lo que no pudo ser escrito durante el viaje por razones de tiempo o cansancio, intentará ser recogido bajo este título. Todavía hay mucho material. Espero lo disfruten. 


sábado, 7 de diciembre de 2013

Sala de abordaje: la nieve de Praga a Viena

No es la primera vez que me toca ver paisajes nevados. La primera vez fue en un viaje con mi hermano al parque nacional Yosemite, en California, Estados Unidos. Pero nunca cae mal ver nieve.

 
   El último día en Praga 

Los bosques de Europa central son espesos. Los árboles, ya sin follaje, guardan poco espacio entre ellos como si del cielo hubieran caído millones de agujas que se clavan en la nieve. Una cama de agujas para cuando el cielo se canse y quiera recostarse. Acupuntura celestial. Hay partes donde la nieve se moja, luego se derrite, y encima de ella cae más agua y tierra y el resultado ahora es espuma de capuchino a las orillas de la autopista. La nieve también reposa sobre los árboles famélicos. Delinea sus ramas como si fueran lámparas tubulares de argón. Intento tomar fotos pero la velocidad del camión le impide a mi cámara de celular estar a la altura de las circunstancias.

Horas después llego a Austria. En la estación del metro hay anuncios con el título "las reglas de la casa": una serie de normas con las que el gobierno de Viena invita a los usuarios a comportarse y a hacer de los viajes cotidianos en este medio de transporte un ejemplo de convivencia. Por ejemplo: no puedes tomar cantidades EXCESIVAS de alcohol.



Un ejemplo más de dignidad en políticas de transporte público que no pasan necesariamente por grandes presupuestos o avances tecnológicos. Está en decir las cosas apropiadas. Tu transporte es TU CASA.